lunes, 13 de junio de 2011

ESPACIO GEOGRÁFICO...

Espacio geográfico 
Concepto utilizado por la ciencia geográfica para definir el espacio organizado por la sociedad. “En su sentido más amplio, el espacio geográfico es la epidermis del planeta Tierra”. El espacio geográfico posee dos dimensiones fundamentales, la locacional y la ecológica. De allí se definen dos grandes sistemas que interactúan entre sí y que conforman el espacio geográfico. Se trata del sistema espacial por un lado y del sistema ecológico-ambiental por el otro.
El espacio geográfico es organizado por la sociedad, quién transmite sus valores, en consecuencia se puede afirmar que el espacio es un producto social.
Desde un punto de vista histórico, el espacio geográfico es acumulativo en tanto posee las huellas de las diferentes sociedades que lo organizaron en el proceso histórico. En muchas regiones y en antiguas ciudades se superponen los espacios organizados por las sociedades medievales, imperiales, barroca o industriales en sus distintas etapas; a todo ello hay que agregar que en la actualidad está tomando forma una nueva organización del espacio producto de la sociedad de la información o del conocimiento.
El espacio geográfico posee diferentes escalas para su análisis, desde lo global, el espacio mundo, hasta lo local, el espacio de las identidades.
Tres visiones del espacio geográfico son necesarias para interpretarlo; la biótica, la abiótica y la antrópica.
El espacio geográfico es el objeto de estudio de la geografía, pero para su explicación, interpretación y generalización se requiere de una visión transdiciplinaria o interdisciplinaria.
Cada momento, cargado de historia, produce sus formas de organización, es decir su propia “lógica espacial”, racional para cada época.
Aquellas porciones del espacio geográfico que se encuentran bajo un orden administrativo llevan el nombre de territorio, conformado por municipios, estados, provincias y naciones.
El análisis del espacio geográfico puede desarrollarse desde distintas perspectivas; desde la teoría de la localización; desde la temporal (geografía histórica); desde las tecnologías; desde los conjuntos espaciales; desde la configuración de las redes y los movimientos, o a partir de la dualidad entre espacios urbanos y espacios rurales.
En la actualidad, el análisis del espacio geográfico presenta ante la globalización de la sociedad una interesante dicotomía. Por un lado el espacio mundial, caracterizado por redes y flujos globales y por otro el espacio de los lugares, espacio de las regiones, de las ciudades y de las identidades. Así, el espacio geográfico se observa entre lo global y lo local. El espacio debe ser entendido como una instancia, un hecho social, así como historia y estructura; y hoy día, como un espacio total.
El espacio Geográfico es constituido por la sociedad
Cuando estudiamos geografía, no solo nos ocupamos de conocer las características de la región donde vivimos o la de los otro países, ni de realizar intensos inventarios sobre los ríos, las montañas o la cantidad de población de un lugar. Lo que interesa a los geógrafos es explicar la forma en que cada sociedad organiza su territorio, es decir, comprender el espacio sobre el cual las personas viven, produciendo permanentemente modificaciones.
Así, el espacio geográfico, producto de las acciones de la actividad humana sobre el territorio, es un espacio social, porque es construido por la sociedad. Esto significa que es la sociedad quien decide y controla el proceso de organización del territorio.
A través del trabajo, la sociedad se apropia, toma posesión de los elementos de la naturaleza que necesita para satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, cuando una sociedad decide el cultivo de un vegetal o la explotación de una mina de carbón, valoriza su territorio, tomando posesión de aquellos elementos de la naturaleza que le son útiles y transformándolos. En este proceso los elementos naturales se convierten en recursos para la sociedad: en el ejemplo anterior, el suelo, el agua, el mineral carbón son recursos valorados.
La geografía intenta explicar la relación entre naturaleza y sociedad. Según sean las necesidades, los conocimientos, la tecnología y la capacidad económica que posea una sociedad en cada momento histórico, se apropiará de la naturaleza y organizará su territorio de diferentes maneras. Por ello, a lo largo de la historia  la humanidad reconstruye permanentemente el espacio geográfico.
El espacio geográfico, como resultado de esta acción del hombre sobre la naturaleza, debe estudiarse entonces a partir de las necesidades concretas de una sociedad determinada, de su grado de desarrollo socioeconómico y también a partir de las alternativas y condicionantes que dicha sociedad encuentra en su territorio.
El espacio geográfico, así entendido, es un espacio social: es producto del proceso del trabajo colectivo y es también el escenario material para el desarrollo de la sociedad humana.
El lugar y la localización
El lugar, el sitio, es en la geografía la primera unidad de análisis, como lo es el átomo en la física o la célula en la biología. Desde el análisis del lugar y la localización comienza a tejerse la organización del espacio. Sin embargo, todas las ciencias del territorio han mostrado una permanente preocupación por dilucidar las cuestiones concernientes a la localización de las actividades en el espacio. El sitio, es decir, el lugar que ocupan los objetos en el territorio, es el comienzo del eslabón del análisis espacial. ¿Qué mueve a los órganos de decisión a elegir, para localizar una actividad, un determinado sitio en lugar de otro? Las razones que llevan a decidir las localizaciones varían en el tiempo. Así, existe una lógica de localización en la sociedad industrial y otra en la postindustrial. Muchas teorías han tratado de encuadrar el tema. Un concepto central hoy es el de sostener que la localización no es un problema estático sino dinámico, y el mismo varía en el tiempo. En la actualidad aparecen nuevos factores para la localización, con una preeminencia de los factores cualitativos sobre los cuantitativos, una mayor flexibilidad movidos por factores tecnológicos. La dotación de los lugares mueve a la competitividad de los mismos en los cuales se ponderan atributos territoriales específicos.
Tiempo y espacio
Lo temporal y lo espacial son dos condiciones a las que no escapa el ser humano. Ambas adquieren gran relevancia en el análisis del espacio. Una dimensión es histórica y surge del análisis de geografías pretéritas, es decir de cortes históricos que permiten conocer los grados de organización espacial de la sociedad en dichos periodos. Peter Haggett sostiene que el tiempo incide de manera trascendente en la organización del espacio.
Otra dimensión es el análisis de la relación espacio-tiempo en la vivencia diaria de la sociedad. Los avances técnicos desde comienzos de la Revolución Industrial produjeron crecientes modificaciones en la relación espacio-tiempo. La globalización se caracteriza por la instantaneidad del funcionamiento de la sociedad mundial. Los modernos sistemas de transporte y comunicación hacen posible estos fenómenos. Infraestructura e infoestructura han revolucionado actualmente las relaciones sociales espacio-tiempo y modifican profundamente los criterios de localización y organización espacial.
Espacio y tecnología
Entre el espacio, el ambiente y la sociedad se encuentra la tecnología. El hombre modifica el espacio mediante la técnica. Para Milton Santos, “el espacio debe considerarse como un conjunto de relaciones realizadas a través de las funciones y de las formas que se presentan como testimonio de una historia escrita por los procesos del pasado y del presente. El espacio es entonces un verdadero campo de fuerzas cuya aceleración es desigual”. En ello tiene un papel fundamental la tecnología. La transición de la sociedad industrial a la del conocimiento muestra la influencia de la tecnología en las nuevas formas de organización del espacio. El espacio es medio técnico y científico.” El creciente contenido en ciencia y técnica del espacio conlleva una serie de consecuencias. La primera de ellas, es una nueva concepción y composición orgánica del espacio”.
Desde el barco de vapor, el ferrocarril, la navegación, el automóvil, hasta la aviación (esto es, la energía en sus diferentes formas), el espacio muestra las nuevas formas de producir y de consumir. El moderno jet, los satélites, la fibra óptica, las modernas comunicaciones, las redes informáticas, el fax, el correo electrónico, los ferrocarriles de alta velocidad y la robótica, junto a las autopistas inteligentes muestran a comienzos del siglo XXI un espacio geográfico dominado y “achicado” como nunca, debido a las nuevas tecnologías.
Trabajo y necesidades sociales
En el proceso de trabajo, las sociedades entran en relación con la naturaleza, actúan sobre ella, la transforman y modifican y hasta cierto punto crean un nuevo medio, un paisaje compuesto por elementos fruto de su actividad: casas, campos, carreteras…Las necesidades que experimenta una determinada sociedad, el valor atribuido al trabajo, las técnicas empleadas y la manera de organizarlo revisten formas variadas. Depende esencialmente de las características culturales de cada comunidad y del grado de desarrollo alcanzado. Así, en las comunidades primitivas las necesidades son muy reducidas y el trabajo se suele dividir en sexos y/o edades. Las sociedades más evolucionadas y complejas, en cambio se basan en una división de trabajo mucho más amplia, posibilitada por el desarrollo tecnológico, y presentan multiplicidad de categorías socio profesionales, gran variedad de empleos y ocupaciones en los distintos tipos de actividad productiva. En estas sociedades, las necesidades aumentan constantemente. Muchas de ellas podrían considerarse superfluas pues obedecen a las exigencias del propio desarrollo.

Paisaje natural y paisaje humanizado
El paisaje es la expresión o apariencia visible del espacio geográfico. Por lo tanto está constituido por elementos naturales (agua, suelos, aire, relieve, vegetación), y por elementos culturales, es decir producidos por la sociedad (cultivos, caminos, ciudades, puertos, etc.)
Se denomina paisaje natural a un medio en el que predominan visualmente elementos producidos por la naturaleza y que no han sido modificados por la acción humana.
Se trata de regiones no aptas para las actividades agrícolas o ganaderas, por razones climáticas: piso de alta montaña o regiones heladas de los polos, desiertos fríos o cálidos, a veces selvas o pantanos tropicales. No obstante en algunos puntos encontramos instalaciones que responden a unas actividades precisas: bases científicas y estratégicas en polos, minas en los desiertos o en altas montañas. El costo de la presencia del hombre en estos difíciles medios es muy elevado a causa del clima, de la dificultad en las comunicaciones y del aislamiento. Aunque la instalación del hombre ene estos espacios vacío puede contribuir a modificar localmente el medio, de ningún modo queda afectado el carácter general del conjunto.
En la actualidad, el paisaje natural en sentido estricto prácticamente no existe, pues la mayor parte de nuestro planeta ha sido modificada por la acción del hombre. Incluso en algunos sectores de las selvas ecuatoriales y tropicales donde sus pobladores se dedican a la recolección y a la caza, la quema de la maleza o del bosque que realizan para poder desplazarse, transforma el medio natural.
Casi toda la superficie terrestre, incluyendo los mares y la atmósfera presentan indicios de la actividad humana, por lo que muestran un paisaje humanizado.
En los paisajes humanizados predominan visualmente los elementos producidos por la sociedad o elementos culturales. Por ello también se los llama paisajes aritificializados o paisajes ordenados. El ejemplo de paisaje más humanizado es la ciudad.
Así como es casi imposible encontrar paisajes en donde los elementos naturales no hayan sido afectados por la acción humana, también existe influencia del medio natural sobre los elementos culturales del paisaje geográfico.
Componentes del espacio geográfico
El espacio geográfico estás compuesto por:
·                               El medio natural: al que también podemos llamar ambiente natural, es el escenario construido por la naturaleza: relieve, presencia de aguas, clima, suelos y biomas. Sabemos sin embargo, que actualmente casi no hay lugar sobre la faz de la tierra donde el hombre no haya actuado sobre la naturaleza.
·                               El ambiente humanizado: el medio natural es modificado por los hombres quienes construyen casas, ciudades granjas industrias , caminos, diques, estaciones satelitales, es decir, usan distintas técnicas de adaptación al medio geográfico para desarrollar las actividades económicas.
·                               El ambiente cultural: es un ambiente humanizado donde las transformaciones del hombre se presentan en su máxima expresión, es el caso de las ciudades. Cada sociedad tiene un modo de vida diferente. Que se manifiesta en sus formas de organización política, en sus costumbres, en sus creencias religiosas, arquitectura, etc. Las diversas poblaciones se distinguen también por sus problemas e intereses y por las decisiones que toman, muchas de las cuales transforman significativamente el ambiente geográfico.
De los medios naturales amigables a los difíciles
Los medios naturales de la superficie terrestre se identifican por rasgos como el relieve, el calor, el frío, la humedad, las estaciones a lo largo del año, la vegetación, la fauna, la latitud, la altitud, la distancia respecto del mar. La diversa combinación de todos estos rasgos, da como resultado un mosaico de medios naturales.
Las áreas más pobladas por el hombre son los más transformados, por ejemplo, las grandes ciudades, en las cuales poco queda del medio natural. Por el contrario, en las áreas más inhóspitos se perciben con mucha fuerza las características propias de esos medios.
¿Cómo clasificamos los medios naturales?
Existen espacios geográficos que ofrecen condiciones más favorables para la vida del hombre, por ejemplo, las tierras templadas. Los llamados medios amigables. Otros presentan obstáculos para la instalación del hombre y no es posible transformarlos, aunque si se puede habitarlos. Así sucede, por ejemplo en los desiertos, o en las tierras heladas. Estos son los medios difíciles.
Entre ambos se encuentran los llamados medios manejables, en los cuales existen limitaciones para los asentamientos de población pero donde es posible realizar modificaciones y hacer más fácil la vida humana.


El medio ambiente y la población

El medio ambiente es el entorno vital en el cual vive y se desarrolla la población. Constituye un espacio percibido y real, único y particular que adquiere una fisonomía propia visible externamente a través del paisaje. Cada persona percibe el entorno por medio de su mundo interno (a través de sensaciones, impresiones, su cultura, etc.) que le permiten conformar una imagen y elaborar juicios de valor que orientarán su comportamiento hacia la aceptación o el rechazo respecto al mismo.
El medio ambiente constituye un sistema al integrar un conjunto de elementos que se encuentran unidos entre si por interacciones o por interdependencia. Pueden distinguirse en él varios subsistemas naturales (por ejemplo el subsistema urbano). El flujo constante de materia y energía le otorga dinamismo al medio ambiente, lo coloca en una permanente búsqueda del equilibrio. Este equilibrio se torna débil e inestable con la presencia humana, puesto que la tecnología desarrollada en los últimos tiempos ha permitido ampliar el poder de modificación y transformación del medio ambiente. Este poder humano es tan grande que puede alterar el desenvolvimiento de ciertos subsistemas naturales y provocar reacciones en cadena.
El medio ambiente deberá ser utilizado en forma óptima por la población actual y protegerlo para que las generaciones futuras puedan vivir y desarrollarse. El medio ambiente posee recursos (agua, suelo, vegetación, etc.) imprescindibles para la supervivencia de la humanidad; como así también origina riesgos (inundaciones, sismos, etc.) que pueden tener consecuencias negativas en la población. El futuro de la humanidad depende, en buena medida, del aprovechamiento racional de los recursos y de la prevención de los riesgos.








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